Si caminas por los pasillos de cualquier supermercado, verás decenas de alimentos “sin grasas” o “reducidos en grasas”, donde sea que dirijas la mirada.

Todo el mundo está obsesionado con lo “reducido en grasas”, y la mayoría de las personas creen que si tan solo comienzan a alimentarse con comidas reducidas en grasas sus cuerpos tendrán menos grasas también.

Suena lógico, ¿no?

Sí, pero no.

Verás, el problema con este pensamiento es que no existe una relación “directa” entre las calorías grasas ingeridas y los tejidos grasos en el cuerpo de una persona. (continue reading…)